Articulando la electrónica en Chile

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Capítulo (1)

Era Noviembre de 1994 y en el extremo Norte de Chile, específicamente en la primera región se daba un acontecimiento natural de trascendencia internacional… un eclipse de sol, la naturaleza se confabulaba junto a los paisajes y cielo eternamente limpios de Putre para hacer de ese lugar el epicentro de un hecho que a miles de personas les llamaría la atención.
Era un Jueves 03 de Noviembre y los seguidores de la música electrónica decidieron convertir el eclipse en un hito, algo así como el antes y el después de esta cultura emergente, reconocida posteriormente como la electro cultura.
Participaron en la Rave (nombre genérico dado a las fiestas de esta índole) del eclipse d.js. como Jonh Aquaviva, Ritchie Hawtin, Ricardo Villalobos, Derrick May, Pascal, Siddhartha, Adrián, entre otros. Evento que fue auspiciado por Pash una marca de ropa alemana, en donde se pretendía entrar en vigilia y esperar el oscurecimiento al ritmo de los sones traídos de indistintas latitudes del Planeta.
En la Rave montada en la Isla del Alacrán en Arica. La primera noche no alcanzaron a llegar más de 100 personas, la amplificación falló, el generador presentó problemas y la prensa local calificó al evento como un rotundo fracaso. El débil espectáculo comenzó como a la una de la madrugada, y para el desconocimiento del periodista del Diario La Estrella de Arica, quien describía con propiedad y desconocimiento de causa, (entregando una apreciación que lo hacia quedar como ignorante frente al tema), ya que afirmaba que la música era monótona, repetitiva y las pocas mujeres y hombres presentes, bailaban sin pareja; lo que según éste, demostraba la poca seriedad con que se desarrollo estos espectáculos… lo que desconocía el periodista del medio escrito, que la electrónica y sus diversas corrientes musicales dan para que la gente baile sin pareja y los sones que salen desde las tornamesa muchas veces son monótonos y repetitivos.
Luego de esta actividad, con los años, se fue creando una suerte de mito que el tiempo y los más cercanos a esta corriente musical entraron a califica como un punto de partida de la cultura electrónica nacional.
Vale la pena mencionar que ya se desarrollaban fiestas en aquel entonces como las Spandex (fines de los 90), barracudas (92), corriente alterna (93), distrito distinto (93), background (94), avanzada multimedia en el teatro esmeralda (94), frontera final (95), y muchas otras pequeñas producciones que se pierden en el relato y el recuerdo.
Dejemos de lado por un momento este tipo de fiestas y otros que poblarán los próximos escritos y adentrémonos en el recuerdo, en la historia de esta corriente musical y sus primeros pasos en Chile, en donde encontraremos al Profesor de la Universidad de Chile y miembro de Radio Chilena, don Juan Amenábar, quien ya a fines de los años 50 almacenaba ruidos, creados para los Radio-Teatros, proyectándose en el tiempo, aseguraba que llegaría un día en que ese tipo de sonidos que podían resultar hasta molestos, se convertirían en una melodía audible en el futuro, aseguraba que alguien probablemente tomaría los ruidos ambiéntales, los pondría en una especie de licuadora y lograría un producto que sin duda sería considerado melodía de ciudad.
Sin duda Personalidades como don Juan Amenábar y otros mutantes de antaño lograron descubrir lo que Mozart habría abrazado como una forma diferente de hacer música. Es probable que si un purista lee este escrito, ya por el hecho de mencionar al Maestro Mozart, se le engrifen los pelos; pero acaso la música que es considerada extraña, poco digerible y hasta inadecuada, es justamente la que en tiempos posteriores imponen los cambios de las corrientes culturales.
Pensemos en el Vals, el Tango, El Charlestón, el Rock y cuantas acciones musicales que en un momento de la historia han sido pensadas incluso como expresiones satánicas que solo mentes torcidas pueden dar vida y lograr inspiración.

Juan Amenábar.

Juan Amenábar